Ese día para los cordobeses y para todo el básquet, fue un día muy especial. Ese día, Marcelo Milanesio, con 37 años, le dijo adiós al básquetbol, luego de 18 temporadas y 848 partidos, todos con Atenas y más 7 títulos de Liga Nacional.

Milanesio fue durante toda su carrera el símbolo máximo de la Liga Nacional. Ganador, carismático, crack, por eso fue distinto desde muy joven, cuando apareció en los primeros años de la Liga, incluso en la temporada de transición.
En 1984, con 18 años, fue el líder ya de un grupo que tenía el ansia de ser protagonista desde el interior de la Liga Nacional. Si bien Atenas tenía a un consagrado como Runcho Prato, los hermanos Milanesio, pero sobre todo Marcelo, mostraron que llegaban para cambiarlo todo.

Marcelo empezó a hacer historia deportiva en 1987 (ya había jugado con la selección el Mundial de 1986), ganando su primer título de Liga, y de ahí en más las consagraciones no pararían: ganó los campeonatos de 1988, 1990, 1991/92, 1997/98, 1998/99 y 2001/02, retirándose como el máximo campeón de la historia junto con Pichi Campana (7 anillos).
“No me fui de Atenas porque era una época diferente. No existía la posibilidad de irse a Europa y cuando existió, ya tenía 30 y pico de años. Notaba que no me quedaba otra más que jugar en Argentina y en Argentina se dio que estaba en un lugar en donde me gustaba estar, como Atenas de Córdoba, que es mi casa, mi familia, donde conocí grandes entrenadores, dirigentes y jugadores. Sentía que jugaba para una provincia y siempre que tenía que tomar una decisión, pesó mucho que estaba en el mejor lugar para jugar”.
Un distinto que nunca dejó Atenas y la Liga Nacional y que marcó, sin dudas, una época.

