El campeón del LAAC 2026 completó su debut en el Masters con aprendizaje y proyección, en una edición marcada por el dominio de Rory McIlroy. Ángel Cabrera no encontró su mejor versión durante la semana.
El 90° Masters Tournament dejó un saldo adverso para la representación cordobesa, que no logró recuperarse tras un inicio complejo en Augusta National Golf Club. En una semana marcada por la exigencia de un campo que no permite errores, los dos jugadores de Córdoba quedaron fuera del corte clasificatorio, establecido en 148 golpes (+4).
Mateo Pulcini, quien vivió su debut absoluto en el Masters y en un Major, cerró una semana inolvidable más allá del resultado deportivo. El argentino, campeón del Latin America Amateur Championship 2026, culminó su participación con una vuelta de 78 golpes para un total de 159 (+15).
“Hoy me sentí más cómodo, venía bien, pero tuve un poco de mala suerte en el bunker del 12, me quedó huevo frito y terminé haciendo doble bogey. A partir de ahí, cayó mi nivel y empecé a cometer algunos errores que en esta cancha se pagan caros”, explicó el cordobés, graduado en la Universidad de Arkansas.
Pulcini puso en valor todo lo vivido durante la semana en Augusta, destacando el significado de esta experiencia en su carrera: “Me voy muy contento de esta semana, fue algo que siempre voy a recordar y me llevo todo lo bueno. Venir acá fue un sueño. Los disfruté mucho. Tengo que agradecer al Masters, The R&A y la USGA por el enorme regalo que nos dan de poder jugar tres Majors”, señaló Pulcini, con una mirada puesta en el futuro.
Una semana cuesta arriba para el «Pato» Cabrera
Ángel Cabrera, campeón del Masters en 2009 y subcampeón en 2013, no encontró su mejor versión durante la semana. En un Augusta National GC que se presentó especialmente exigente en distancia para el cordobés, cerró con 81 golpes para un total de 160 (+16).

McIlroy marca el camino
La otra cara de la moneda está bien arriba del tablero porque en la cima se dictó una cátedra de golf. El defensor del título, Rory McIlroy, brindó una verdadera exhibición con una ronda de 65 golpes (-7), destacándose especialmente en el cierre con seis birdies en los últimos siete hoyos.
El norirlandés no solo reafirmó su favoritismo, sino que dejó en claro su intención de ir por un logro histórico: convertirse en el primer jugador en ganar el Masters en años consecutivos desde Tiger Woods en 2001 y 2002.
