El revés, los ángulos, esa facilidad para encontrar espacios donde nadie más los veía. David Nalbandian desplegó toda su magia en París 2007 y cerró una semana inolvidable con el trofeo en sus manos.

En octavos de final, David Nalbandian superó a Roger Federer por 6-4 y 7-6 (3). En la final, venció a Rafael Nadal por 6-4 y 6-0.
Los dos mejores del mundo, en el camino del cordobés que jugaba un tenis único e inigualable. “Me sentía dos escalones arriba. Fumaba abajo del agua”, recordó años después en una entrevista.
Apenas dos semanas después de conquistar Madrid, David volvía a celebrar en un Masters Series, hoy Masters 1000.
