El 28 de junio de 2002, el Consejo Directivo de la Federación de Básquet de la Provincia de Córdoba, presidido por Hilario Serlin, logró cancelar una deuda millonaria que había puesto a la institución al borde de la desaparición. En homenaje a aquel hecho histórico, se instituyó el Día del Dirigente de Básquet de Córdoba.
UN CAMPEÓN OLÍMPICO Y DE LA NBA EN CÓRDOBA
En 1996, Estados Unidos conquistó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta bajo la conducción de Lenny Wilkens, uno de los entrenadores más prestigiosos en la historia del básquet estadounidense. Apenas unos meses después de aquel logro, el reconocido coach llegó a la ciudad de Córdoba para encabezar una clínica destinada a entrenadores.
La capacitación, organizada por la Federación de Básquet de la Provincia de Córdoba (FBPC) junto con ACOTEBA (Asociación Cordobesa de Técnicos de Básquetbol), se desarrolló en el Polideportivo Carlos Cerutti y despertó una enorme expectativa en el ambiente basquetbolístico.
Wilkens arribó a la capital cordobesa acompañado por una importante comitiva, gracias a las gestiones de un contacto cercano con la organización. Sin embargo, lo que prometía convertirse en un acontecimiento histórico terminó siendo un duro revés: la convocatoria estuvo muy por debajo de lo esperado y el evento dejó un importante déficit económico para la Federación.

LA NUEVA COMISIÓN, AL RESCATE
Tras el fracaso de la clínica, nadie asumió la responsabilidad por las deudas. La Comisión Directiva de entonces se disolvió y la Federación quedó prácticamente paralizada, con sus puertas cerradas y un futuro incierto.
Tiempo después, dirigentes de distintas asociaciones impulsaron una Asamblea para reorganizar la institución. Allí se conformó un nuevo Comité Ejecutivo y, con el respaldo de las asociaciones afiliadas, Hilario Serlin fue elegido presidente de la FBPC.
La misión era tan clara como desafiante: rescatar al básquet cordobés de una crisis que amenazaba con poner fin a la Federación. La nueva conducción debía afrontar compromisos superiores a los 100.000 dólares, entre deudas impositivas, servicios, salarios del personal y otros acreedores.
«Fue como hacerse cargo de una convocatoria de acreedores. Teníamos que solucionar deudas terribles: impositivas, con Telecom, con el personal rentado. Pero la más pesada no era solo por el dinero, sino por el compromiso moral que significaba deberle a Lenny Wilkens, una gloria de la NBA«, recordó Hilario Serlin.

HILARIO SERLIN FUE NOMBRADO PRESIDENTE HONORARIO DE LA FBPC EN 2010
«Ni bien asumí en la Federación recibí un llamado de FIBA. Nos dijeron que había que cumplir con ese compromiso y les respondí que era lo único que en ese momento me importaba hacer, para que no quedara manchado el básquet argentino ni el de Córdoba por el mal paso que se había dado«, recordó Hilario Serlin en una entrevista con La Voz del Interior (17 de junio de 2020).
Tras una negociación compleja, Lenny Wilkens aceptó cobrar la deuda en 24 cuotas, un acuerdo que resultó determinante para el futuro de la institución. Con ese compromiso asumido, la Federación inició un profundo proceso de reorganización: reabrió sus puertas, normalizó su funcionamiento y comenzó a trabajar intensamente en la recuperación y el desarrollo de las competencias provinciales.
Cada cuota abonada representaba un paso más hacia la recuperación de la credibilidad institucional y la reconstrucción del básquet cordobés.

LA FBPC ATRAVIESA UNA DIFICIL SITUACIÓN ECONÓMICA, CON UNA DEUDA QUE RONDARÍA LOS 100 MIL PESOS. La Voz (24 de mayo de 1997)
EL COMIEZO DE LA RECUPERACIÓN
En medio de ese complejo escenario institucional nació la Liga Cordobesa de Mayores Masculina, una competencia que desde su primera edición reunió a los mejores clubes de toda la provincia. El certamen no solo elevó el nivel competitivo del básquet cordobés, sino que también generó un importante movimiento económico que contribuyó al saneamiento de la Federación.
La recuperación continuó en el año 2000, cuando la FBPC organizó en San Francisco el recordado Campeonato Argentino de Mayores. Córdoba presentó uno de los mejores seleccionados de su historia y se consagró campeón, en un torneo que también significó un gran impulso para la institución desde lo deportivo, lo económico y lo organizativo.
«Lo pudimos sponsorear muy bien. Ahí me dieron una mano bárbara ‘el Pichi’ (Campana), Marcelo (Milanesio) y ‘el Lomo’ (Ligorria, como DT). ‘Pichi’ y Marcelo se comprometieron a jugar para Córdoba y, con ellos, el precio de la camiseta fue otro. Con todo eso, gracias a Dios, salimos del paso y ahí empezó la ruta ascendente de la Federación«, recordó Hilario Serlin en una entrevista con La Voz del Interior.

MARCELO MILANESIO Y PICHI CAMPANA FUERON PARTE DEL TÍTULO ARGENTINO DEL 2000
EL DÍA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
Durante esos años de reconstrucción también se recuperaron iniciativas fundamentales para el desarrollo del básquet cordobés. Volvieron a disputarse los Campeonatos Provinciales de Selecciones, que llevaban 13 años sin realizarse, y se implementó el EMMAC (Examen Médico para la Mediana y Alta Competencia), un programa pionero que luego trascendió el ámbito del básquet y fue adoptado por otras disciplinas deportivas de la provincia.
Después de años de esfuerzo, austeridad y gestión, llegó el día más esperado. El 28 de junio de 2002, favorecida también por la estabilidad cambiaria del momento, la Federación logró cancelar la totalidad de las deudas que habían puesto en riesgo su existencia.
«Ese día, cuando terminamos de pagar el último compromiso, un integrante de la Comisión Directiva levantó la mano y dijo que nos merecíamos un reconocimiento. Propuso que el 28 de junio fuera instituido como el Día del Dirigente del Básquet de Córdoba y, por supuesto, la moción fue aprobada por unanimidad«, recordó Hilario Serlin.
Desde entonces, cada 28 de junio no solo se celebra a quienes dedican su tiempo y esfuerzo a conducir las instituciones del básquet cordobés, sino que también se recuerda una de las mayores gestas dirigenciales de la historia de la Federación: la que permitió recuperar una institución que parecía condenada a desaparecer y sentó las bases de su crecimiento en las décadas siguientes.
UN LEGADO QUE PERDURA
Como reconocimiento a la trascendencia de aquella gestión y al legado que dejó al frente de la institución, la sede de la Federación de Básquet de la Provincia de Córdoba lleva el nombre de Hilario Serlin. Un homenaje permanente a quien, junto a su equipo de trabajo, encabezó la reconstrucción de la Federación en uno de los momentos más difíciles de su historia y sentó las bases para su crecimiento institucional.
Vía Prensa FBPC
